El corazón se paraliza, se entrecorta la respiración...tu mirada a encontrado la mía. Quizás idealice aquel momento, pero todo empezó ese mismo día, en ese mismo instante. Tu mirada, fue el interruptor que hizo explosionar mi vida, quien puso la cuenta atrás en mi reloj, quien hizo despertar aquella pequeña y solitaria niña... me despertaste demasiado pronto.
No era más que una ilusa cría que leía libros de amores perfectos, enamorada de la idea del amor, me dejé engañar. Pero he de admitir, eres un chico listo, representaste muy bien tu papel y cuando me tuviste entre tus brazos...ya no me dejabas salir. Me engañabas con falsas promesas, me hacías creer que yo era el problema, y yo, estúpida, me disculpaba. Dejé de querer, a nada que no fueses tu. Luchaba conmigo misma por llegar a ser perfecta, sin pararme a pensar, nunca seré perfecta para ti.
Me sentía frágil, un pajarito encerrado en una jaula que yo pensaba que era de cristal, pero que resultó ser de hierro, y que con el tiempo oxidó. Ni tu ni yo nos dimos cuenta.
Y sí, quizás una de las decisiones más duras que he tomado en mi vida fue hacer desaparecer cada barrote de esa maldita jaula, fue ganar mi batalla interna y proclamar que mi felicidad, va ante todo. Fue ponerme enfrente del espejo y aceptarme tal y como era. Fue llorar día y noche, deseando deshacer tantas cosas...
Y por fín, el pajarito voló.
Aun que, ya no es un mero pajarito, o quizás nunca lo fue. Todo depende de quien lo mirara ¿verdad?

No hay comentarios:
Publicar un comentario