Llegó el invierno, las mantas, los gorritos y las bufandas. Llegó el invierno y con él las ganas de dormir abrazados y ser uno sólo, de besos en la alfombra y noches de chimenea. Llegó el invierno y es duro estar sin ti. #llegaelinvierno#invierno#frío#teacaricioenletras#blog#buenasnoches
Esto no será breve. Lo que tuvimos si lo fue, aun que tenga la extraña sensación de que no fue así. Fue breve pero intenso, porque tu hiciste que cada día contara. Es extraño no poder olvidar, día a día olvidamos grandes y pequeños detalles, sin embargo, no puedo olvidar ni uno solo. No puedo olvidar ese día que me devolvías a casa y en mitad del camino dije:
-Tengo ganas de ir a la playa.
Era pleno invierno. Diste media vuelta y terminamos allí, paseando. Te negaste a acompañarme a la orilla, porque decías que hacía frío. Yo me empape los pies y volví a por ti. No pude arrastrarte hasta allí. Agobiada, me acosté en el suelo del paseo de madera, y no tardaste ni un instante en acompañarme.
Ambos, tirados en el suelo, sin importarnos quien nos viera. Recuerdo las vueltas en moto, que tanto me gustan. Te recuerdo junto a tu moto, en la puerta, con el casco en el brazo y el móvil en las manos, y esa sonrisa al verme salir.
Me recuerdo vestida con tu camiseta, que me llegaba por arriba de las rodillas, con las botas, y tu mirada. No olvido las letras y la música que sonaba, Extremoduro.
Esas cervezas, entre risas y miradas. Tus manos sobre las mías enseñándome a hacer cubos de papiroflexia, con cierta embriaguez cariñosa. Ese corazón hecho con el papel de la cerveza, Estrella, que aún conservo.
Y te perdí.
C.