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20 de enero de 2014

Volvería a equivocarme de nuevo...

Pensar en el abstracto amor, y echarte de menos. No hay mayor contradicción, odiarte y vincularte con el amor. Cerrar los ojos, pensar en nuestro primer encuentro y sentir las palpitaciones de nuevo. Releer esas clandestinas cartas entregadas entre clases, de mano en mano, y llorar como la primera vez que las escuché en mi mente. ¿Todo eso era amor? Amor era compartir las estrellas contigo y sudar entre blancas sábanas, eran sonrisas robadas y miradas eternas, era tus brazos y mis besos, pero sobre todo, eran tus ojos.

Ahora mismo, desconozco el significado del amor, pero creo recordarte, y siento este sabor amargo y dulce.

Solo sé, que por el amor, volvería a equivocarme otra vez. 


  

17 de enero de 2014

Bésame...


Bésame, no porque sea yo quien te lo pida, ni siquiera porque sientes que deberías hacerlo, bésame, porque te lo dicte el corazón. Bésame, como si después de ello, no hubiese nada más. Bésame donde quieras, cuando quieras y sin pedirlo. Porque me he dado cuenta, de que los besos sin amor, saben todos a lo mismo...



14 de enero de 2014

Empaparse de la vida.

Quizás ahora sea el momento de dejar de pensar y empezar a correr. De mirar el suelo, los zapatos, pero nunca mirar hacia atrás. De perderse y no seguir ninguna senda, y crear una propia. De hacer todas las locuras posibles, sin pensar en las consecuencias. De disfrutar de cada instante, de fumar hasta que en los pulmones solo haya exceso de felicidad. De beber para olvidar y poder vivir de nuevo. De despertar en una cama desconocida, entre sabanas empapadas de sudor y pasión. De entregarse al completo a sueños imposibles, hasta hacerlos realidad. De besar y besar, hasta transformar príncipes en sapos y sapos en errores. De amar y odiar al mismo tiempo. De alternar lágrimas con sonrisas, y peleas con deseos. De enfadarse con uno mismo y de amarse apasionadamente. De experimentar, jugar y disfrutar. Quizás sea momento de demostrar la valía de cada uno y olvidar las críticas. Porque ahora, es momento de empaparse de la vida.


El amor verdadero, en peligro de extinción.


Una pequeña mención a todos esos amores de verdad, a todos los amores que ni el tiempo ni las adversidades consiguen separar. A esas personas que se aman con toda el alma y el cuerpo. Que a pesar de la rutina, se enamoran entre ellas a primera vista, cada día. Que se entregan, pase lo que pase, al otro. A esos amores, que no se olvidan. A esas manos cogidas durante un largo paseo, a esos besos fugaces, a esas miradas de complicidad, a esas extensas conversaciones... Esa entrega de tiempo el uno al otro.

Esos amores, son los que yo envidio. Esos viejecitos que andan por la calle cogidos de la mano, hablando y sonriendo. Me pongo triste al pensar, esos amores de verdad, están en peligro de extinción. Porque ahora no amamos, si no deseamos. No ofrecemos, si no esperamos. No hablamos con la mirada, tan solo miramos. El amor de verdad, esta infravalorado ya.




5 de enero de 2014

Adicta a las insignificantes sensaciones


Porque me he acostumbrado a aspirar cada pequeño detalle. Por que disfruto de cada sorbito de café frente a la ventana de mi habitación, disfruto del vapor que desprende y del inconfundible olor que deja impregnado en mi ropa. Me apasiona tocar la guitarra sobre la cama, con los pies descalzos y poder ver los pájaros de papel que cuelgan del techo. Cerrar la puerta del dormitorio a mis espaldas y sonreír a la soledad, encender la minicadena y dejar que mi cuerpo baile al ritmo de la escandalosa música que hace vibrar el cristal de las ventanas. Poder echarme al suelo cuando estoy estresada y cerrar los ojos con fuerza. Sacar la cabeza por la ventana de noche, sentir el viento acariciando mi pelo y respirar el ambiente nocturno, ver el vaho que sale de mi boca y sonreír a cada estrella. Abrazar con fuerza, sin más, y ver las sonrisas que producen mis locos gestos. Adicta al irrefrenable deseo de verte sonreír, adicta a ver tus precioso ojos, adicta a tus manos y a tus labios. Adicta a querer ver a todo el mundo feliz, adicta a llorar por las noches cuando la oscuridad ha inundado cada rincón y adicta a las largas conversaciones que te dejan despierta hasta la madrugada.

Porque yo, soy adicta a las insignificantes sensaciones, y el primer paso es admitirlo.    




2 de enero de 2014

Un amor que existió

El suicidio, una palabra de gran relevancia, un gesto que puede dar un vuelco a todo lo que eres o eras. La forma más cobarde de alejarse de los problemas. Pero también es la decisión más dura y voraz.
El suicidio, una elección de despedida, un eterno adiós sin retorno. Una decisión sustentada por grandes desconsuelos, por escasez de resultados, por la pérdida de esperanza...
Cuantas veces he perdido las fuerzas de seguir adelante, y aun así, seguí respirando sin cuestionarmelo ni un solo momento. Quizás lo más fácil sería cortar el paso al maldito aire que sigue llenando de tristeza mis pulmones a cada bocanada. Pero en el fondo, adoro ese incesante dolor, es la prueba ferviente de que ese amor existió, que fue real, y fuerte. Que exististe. 


Te acaricio en letras

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