Bésame, no porque sea yo quien te lo pida, ni siquiera porque sientes que deberías hacerlo, bésame, porque te lo dicte el corazón. Bésame, como si después de ello, no hubiese nada más. Bésame donde quieras, cuando quieras y sin pedirlo. Porque me he dado cuenta, de que los besos sin amor, saben todos a lo mismo...

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