Pensar en el abstracto amor, y echarte de menos. No hay mayor contradicción, odiarte y vincularte con el amor. Cerrar los ojos, pensar en nuestro primer encuentro y sentir las palpitaciones de nuevo. Releer esas clandestinas cartas entregadas entre clases, de mano en mano, y llorar como la primera vez que las escuché en mi mente. ¿Todo eso era amor? Amor era compartir las estrellas contigo y sudar entre blancas sábanas, eran sonrisas robadas y miradas eternas, era tus brazos y mis besos, pero sobre todo, eran tus ojos.
Ahora mismo, desconozco el significado del amor, pero creo recordarte, y siento este sabor amargo y dulce.
Solo sé, que por el amor, volvería a equivocarme otra vez.

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