Abro tímidamente los ojos, la luz se filtra por las ventanas, unos finos rayos del sol.
Empiezo a hacer respiraciones mientas me mentalizo de que hay que levantarse, estiro los brazos hacia los lados y te siento a mi lado. Entonces recuerdo...
Que anoche nos abrazamos bajo las estrellas, que hacía mucho frío, que me prestaste tu chaqueta y decidimos venir al piso.
Que tus manos se acercaban a las mías disimuladamente, que tu mirada tímida visitaba cada rincón de mi cuerpo, que bebimos demasiado.
Que el agua de la ducha salía fría, y tu cuerpo se acercaba al mío para calentarlo y erizaba cada cm de mi piel desnuda.
Que los besos pasaron a no separarse, que las manos trazaron caminos sobre la piel que me llevaban a un plano paralelo.
Que nos acostamos a la cama, riendo a carcajadas, que se produjo un silencio...y los movimientos se volvieron frenéticos, hasta que llegamos a la cumbre.
Que me besaste en la mejilla mientras te dormias, y me susurrabas palabras sin sentido.
Recuerdo que es sábado...
Vuelvo a abrir los ojos, esta vez más rápido, siento la sensación de haber dormido 5 minutos y el agradable confort de tener el cuerpo descansado. Huele a café. Café recién echo. Y tu no estás en la cama, las sabanas siguen revueltas. Sonrío entre sábanas. Fuera esta lloviendo.


