Bésame el cuello y morderé tu nuca hasta erizarte cada porción de tu piel.
Agárrame de la cadera y seré yo quien te empuje contra mi.
Cerremos los ojos esta noche, susurremos y perdamos el control, de la mente y del cuerpo.
Que los impulsos mueven el cuerpo, y el deseo ciegue el alma.

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