+Cuando tomé conciencia, ahí estaba yo, semidesnuda frente a el. Sentía la incertidumbre de no conocerlo lo suficiente para entregarme de esa forma, y el irremediable deseo de que fuese mío, aun que solo fuese esa noche. Creía leer en sus ojos la duda, pero también había un destello de deseo . Allí estábamos los dos...
-Con firmeza, la cogí de la cintura y la besé, con suavidad... tanteando el terreno, intentando descubrir sus límites, si es que los tenía....
+Fue el quien dio el primer paso, sentí sus frías manos sobre mi piel, y con eses simple gesto, consiguió erizar cada cm de mi piel desnuda... En cada beso, más frenéticos se volvían los movimientos, en cada beso, más ganas tenía de que esa noche fuésemos uno solo...
-Cada vez que sus labios rozaban los mios, sentía más necesidad de acercarme más a ella... Cada vez sentía más deseo por su precioso cuerpo, sentía la necesidad de hacerla sentir cómoda consigo mismo, porque ella no sabía todavía todo lo que valía. Así que decidí rozar cada centimetro de su piel con mis labios, con mi lengua, susurrandole al oído, dándole besos cortos, humedos y dulces...
+Y al fin, me deje llevar. Me entregué a el como nunca me había entregado a nadie, aparté todas mis estúpidas inseguridades y me obligué a dar todo de mi. Sentí su húmeda y cálida lengua en cada rincón escondido de mi cuerpo, no comprendía como esa calidez conseguía erizarme entera. Tracé caminos nuevos y jugueteé con los lugares más salvajes de su cuerpo. Empezaba a faltarme el aire...
-Mientras te apretaba fuerte las manos, notaba sus jadeos muy cerca de mis oídos, como la temperatura de su cuerpo aumentaba cada vez más, el vapor de nuestros sudores impregnando la habitación.... Su pelvis se rozaba con la mía al ritmo de la canción que sonaba de fondo, adornada al compás de nuestros gemidos....
+Cerré los ojos con fuerza, quería sentirlo dentro, quería que esta noche no acabara nunca. Sujetaba mis muñecas con fuerza y su cuerpo, sobre el mío, realizaba suaves movimientos, cada uno más intenso que el anterior. Entonces todo se paralizo durante un instante, nos miramos, no pudimos remediar una sonrisa de satisfacción, tan dulce, tan eterna... Esa fue la señal, esta noche no iba a terminar jamás.
+Y por fin nos fusionamos y fuimos uno solo, nos dejamos vencer por la irresistible fuerza del deseo y la pasión. Sentirlo dentro y no querer que parara, gemir al unísono, mientas la música del viejo radiocasete suena de fondo... Pequeños detalles, su boca entre abierta, sus ojos cerrados con fuerza, el sudor que cubre su piel, las sonrías y tímidas miradas, el roce de su piel... y así amaneció, entre sabanas revueltas con pasión, amor y alcohol....esa agradable sensación en el cuerpo y el, ahí tumbado boca abajo a mi lado, sujetando con su brazo mi cadera.
Gracias a la aportación de un amigo en el texto masculino, llamemoslo X. :)

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